Adsense

jueves, 30 de octubre de 2008

LAS MASCARAS



El siguiente escrito les recomiendo que lo lean a conciencia y que lo mediten les agrego este hiper vinculo donde les comparto un vídeo que me gusto http://www.youtube.com/watch?v=xgI-AGHQXN0

No se dejen engañar por mi. NO se dejen engañar por la máscara que uso. Porque uso una máscara. Uso miles de máscaras, máscaras que temo quitarme, y ninguna de ellas es mía. Pretender es un arte que es de segunda naturaleza conmigo, pero no se dejen engañar.

Doy la impresión de que soy seguro, que todo conmigo está bien y sin problemas, por dentro y por fuera; que la confianza es mi nombre y la frialdad es mi juego; que las aguas son calmadas, y que controlo todo y no necesito a nadie. Pero no lo crean. Por favor no.

Mi superficie puede parecer suave, pero mi superficie es mi máscara, mi máscara siempre cambiante y que me oculta. Debajo no hay pulcritud, no hay frialdad, no hay complacencia. Debajo esta el verdadero yo, en confusión, con miedo, con soledad. Pero escondo esto; no quiero que nadie lo sepa. Me da pánico que el pensamiento de mi debilidad sea expuesto. Es por ello que fabrico frenéticamente una máscara donde esconderme, una fachada sofisticada que me ayude a pretender, un escudo contra la mirada que me conoce. Pero dicha mirada es precisamente mi salvación, mi única salvación. Y lo sé. Es lo único que puede liberarme de mí mismo, de mi prisión autoconstruida, de las barreras que eregí con tanto dolor. Pero no les digo esto. No me atrevo. Tengo miedo.

Tengo miedo de que su mirada no venga con amor y aceptación. Tengo miedo de que pensarán menos de mí, de que reirán y de que su risa me matará. Tengo miedo de que en lo profundo no sea yo nada, que no sea bueno, y que ustedes me rechazarán. Entonces juego juegos, mis juegos desesperados de pretender, con la fachada de seguridad en el exterior y un niño asustado por dentro. Y asi empieza el desfile de máscaras, el brillante pero vacío desfile de máscaras. Y mi vida se convierte en un frente.

Idílicamente converso con ustedes en los tonos suaves de plática superficial. Les digo que todo es realmente nada, nada de que está gritando dentro de mí. Entonces, cuando paso por mi rutina, no me dejo engañar por lo que estoy diciendo. Por favor escuchen detenidamente y traten de oír lo que NO estoy diciendo… lo que me gustaría decir… lo que necesito decir para sobrevivir, pero no puedo decir. Me disgusta esconderme. Honestamente. Me disgustan los juegos falsos y superficiales que estoy jugando. Realmente me gustaría ser genuino.

Realmente me gustaría ser genuino, espontáneo y ser yo; pero ustedes deben ayudarme. Tienen que ayudarme sosteniendo mi mano, incluso cuando parezca que es lo último que deseo o necesito. Cada vez que son amables y gentiles, y que me dan valor, cada vez que intentan entender porque realmente les importo, mi corazón empieza a desarrollar alas, alas muy pequeñas, alas muy débiles, pero alas. Con su sensibilidad y simpatía, y su poder de entendimiento, puedo hacerlo. Pueden inyectarme vida. No será fácil para ustedes. Una gran falta de valía construye paredes sólidas. Por el amor es más fuerte que las paredes sólidas, y ahí radica mi esperanza. Por favor traten de derribar esas paredes con manos firmes, pero con manos amables, porque un niño es muy sensible, y YO SOY un niño. ¿Quién soy? Se preguntarán. Soy alguien que conocen muy bien. Porque soy todo un hombre, toda mujer, todo niño… todo ser humano que conozcan.

COVEY, Stephen, los 7 hábitos de las familias altamente efectivas, Editorial Grijalbo, México 1998, pp. 223-224