Este escrito lo hago desde lo emocional, aprovechando una de
mis metas para este 2013 en el que quiero dejar de caer en la estupidez de
juzgar a mis hermanos, por ello quería interiorizar y entender la racionalidad
de los juicios.
Quisiera empezar esta pequeña reflexión citando algunos
pasajes de la biblia, mostrando como desde hace más de 2 mil años se ha
analizado este tema. Dentro de las sagradas escrituras podemos encontrar:
“No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el
juicio con que juzguéis, seréis juzgados; y con la medida con que midáis, se os
medirá. ¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y
no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo? “ (Mt 7,1-3).
Otra cita que nos ilumina un poco es:
“Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.”
(Jn 8, 7)
Y que tal esta:
“Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que
juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú
que juzgas haces lo mismo.” (Rom 2,1).
Una última perla de la biblia:
“El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es
el amor.” (Rom 13,10)
Estas 4 citas son realmente
interesantes, en primer lugar por que al principio creía que hablar mal de
alguien (juzgarlo en términos más bonitos) era una cuestión cultural y estas
citas fueron escritas hace más de dos mil años dentro de la cultura hebrea, por
lo cual vemos que realmente es un mal que atormenta a la humanidad desde sus
inicios. Adicionalmente se vislumbra
desde estas citas lo irracional que tiene de trasfondo los juicios, la falta de
coherencia con nuestra realidad.
No quería quedarme con esto
entonces quise indagar un poco desde la psicología, como no soy experto en el
tema hice una investigación superficial y encontré lo siguiente:
“Todo lo que nos irrita de los demás puede
llevarnos a un entendimiento de nosotros mismos.” (Karl Jung)
Samael Aun Weor habla sobre la antipatía mecánica en la que nos caen mal
personas con solo verlas, él la explica
como la proyección, sobre alguien de nuestros defectos psicológicos.
Posiblemente hemos visto, en esa persona, el defecto más grave que tenemos y a
nadie le gusta verse así, es decir se convierte en nuestro propio espejo.
Luego de esta pequeña ilustración
empiezo a hacer conexiones entre la biblia y lo expresado por estos autores en los
que se nota que básicamente juzgamos a otros, siendo tan hipócritas. Rechazamos
lo que somos, entonces básicamente al ser tan individualistas y egoístas de no
podernos odiarnos a nosotros mismo por lo que hacemos encontramos una forma de
desahogar todo ese rechazo con alguien en el cual vemos reflejados nuestros
oscuros odios.
Aun así es aún más triste la
forma en que lso sistemas sociales se creen lo suficientemente morales para
hacer juicios y crear penas en las que se excluyen a personas que el único
crimén fantástico es el de caer en la boca pública debido a que nadie esta limpio
de ninguna culpa. Es así como san Agustín en la Ciudad de Dios dice:
“¿qué se dirá de los juicios que forman los
hombres a otros hombres, juicios que no pueden faltar en las ciudades más tranquilas?
Cuán miserables son y dignos de compasión, pues los que juzgan son los que no
pueden ver las conciencias de aquellos a
quienes juzgan” (Agustín) .
¿Cómo podemos creernos seres omnipotentes
y omnisapientes para juzgar a un hermano nuestro?
No se malentienda todo lo dicho
como justificación de los actos al fin de cuentas creo en la tercera ley de
newton de la acción reacción, tanto en sistemas físicos como en sistemas
sociales. Sí cometes algún acto el sistema reaccionara devolviéndote la acción,
es por ello que la vida no se queda con nada.
Qué tontería que generé placer y
que sea un tema de conversación el hablar en malos términos de las personas que
nos rodean, es por ello, quiero salir de ese círculo vicioso, dejar de caer en
la tentación de desahogarme en los demás y más bien transformándolo en amor.


