Me enamoré de un
sueño, me enamoré, si… si me enamoré.
Me enamoré de una
mujer de carne y hueso.
Me enamoré de una
mujer real con sus defectos,
me enamoré de una
idea, me enamoré de una mujer llena de belleza,
pero también con
mucho cerebro,
Me enamoré de
esas sensaciones que ella me provoca,
me enamoré al
saber que quería besarle la boca.
Me enamoré de sus
ojos camaleónicos, de sus labios, de su peso y de sus deseos.
Me enamoré de sus
valores, de sus triunfos y también de sus derrotas,
me enamoré de sus
palabras que rimaban cual verso.
Me enamoré de su
cielo y de sus miedos,
me enamoré de
ella, porque Dios me la había puesto en mi camino.
Me enamoré cuando
ella creyó en mi y me dio una ilusión nueva.
Me enamoré de su
realidad de su inestabilidad, de su ternura,
me enamoré de
todo aquello que hacía que ella sea única.
Me enamoré de su
humor y de su amor,
me enamoré,
si… si me enamoré de ti.