
“Errar es de humanos, perdonar es divino” Que frase tan extraña he leído mmm… ¿Qué es perdonar? ¿Perdonaré de verdad? ¿Qué implica? Todos nos equivocamos, hacemos cosas que nos hacen daño y en ocasiones herimos a los demás. Es allí donde la conciencia nos hace reflexionar sobre el daño hecho y nos hace querer reparar todo lo malo. Ahí es cuando pedimos perdón expresándole al otro que lo sentimos que no queremos que sufra y más si es por nuestra causa. Vamos al otro lado de la moneda. Cuando nos hieren sale de nosotros un instinto de supervivencia, a ninguno nos gusta sufrir, queremos evitar todas las molestias, es así como creamos defensas en contra de la persona que nos hirió. Aprendemos y no volvemos a dejar que una situación así vuelva a ocurrir. Haciendo una analogía con la niñez, cuando poníamos la mano en el fogón esté nos quemaba infringiéndonos dolor, asi después de este hecho aprendemos lo que nos puede pasar si volvemos a poner la mano en el fogón. Ponemos defensas y conscientemente vamos a hacer lo imposible para que no nos volvamos a quemar las manos. Este es un acto natural del hombre, la cuestión es cuando el daño es producido por otra persona, porque normalmente tomamos la misma actitud. Quedamos prevenidos, tenemos resentimientos que son consecuencias de un acto defensivo para evitar una nueva agresión. Se produce así un ciclo vicioso. Lo único que puede quebrar estas cadenas de prejuicios, rencores y odios es el perdón. El perdón es definitivamente divino, no es de humanos, nos hace salir de nuestro individualismo, de nuestra fragilidad, egoísmo, comodidad para darle amor a una persona que nos hirió. Es mucho más fácil no hacer nada, simplemente tomar una actitud negativa hacia la otra persona. La mayor prueba del amor es perdonar. No es fácil por nuestro miedo a que nos vuelvan a herir, pero el perdón nos libera, nos eleva, es realmente vivir al cien el amor. ¿Cuándo, cómo y por que? Son preguntas que se nos respondieron hace 2000 años. “setenta veces siete” es decir siempre, ilimitado sin condiciones.
Volviendo al tema de la quemada, es probable que está nos deje una marca, una cicatriz y que nunca se quita, hay productos que las desvanecen pero no las quitan. Digamos que hay actos que también dejan marca y que el perdón es ese producto que desvanece las heridas. El perdón es divino y milagroso. Solo puede salir del corazón, no se puede decir simplemente perdón con palabras porque ahí están las cicatrices y estas hay que sanarlas, hay que reconciliarlas. Puede que nos tome toda una vida para sanar pero vale la pena liberarse. No hay amor sin perdón y no hay perdón sin amor.
