Luna hermosa, disco plateado
ninfa, hija de los dioses...
tu fría y bella luz blancuzca
ilumina mis grandes tristezas
dándole a las a mis certezas.
Tu luz cobija las montañas
de ésta bella ciudad
donde mis sueños, se sueñan,
quella luz que incluso iluminó
a la mismisima Afrodita.
Divina ésfera, tesoro de los dioses
tan bella eres tú, oh luna
que eres la envidia de las estrellas
dulce y magnánimo collar de perlas
que el enamorado regala a su amada.
Perdón dama de plata
pero existe algo más hermoso
que tu estilizada silueta
y son esos enormes ojos
de aquel idílico amor
que mi aliento roba.

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