Porque el olvido es más cruel que la misma muerte,
me dedique entonces a olvidarte.
Me di cuenta que la peor venganza no es ni siquiera odiarte
sino más bien dejando que cada pensamiento tuyo quede inerte
y con ello por fin sacarte de mi mente.
Me dedique entonces a olvidarte,
porque me canse de por ti suspirar
y eso que yo pensé que te llegue a amar,
me canse de no poder en las noches soñar.
Me dedique a olvidarte con dolor y premura
aunque esta sea la prueba más dura,
que mi alma en pena ha tenido que superar,
debo confesar que lo más difícil es hacer que el amor empiece a mermar.
Me dedique a olvidar tus besos y tu mirada
me acostumbré a no extrañar tu sonrisa de hada,
ya no quiero ni recordar tu nombre,
ni pensar que yo fui aquel hombre
por el que tú un día suspiraste.
Me dedique como fin último a olvidarte...
tanto que ya no recuerdo que es lo que no debía recordar...
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