Hace mucho tiempo te invité a un café,
y tenía mucho miedo que al acabarse
no nos dieramos cuenta
que el café era lo de menos.
Hoy vuelvo a invitarte a un café
porque es una excusa para verte de nuevo
y permitir que nuestras almas se junten
y se regocijen al calor de las miradas
y la música de nuestras palabras.
Recuerdo que ese primer café
fue el inicio de nuestra historia
que no ha parado de ser escrita,
la cual se caracteriza por comas y puntos seguidos
y en la cual no hay puntos finales.
¿Sabes? en vez de un café podría ser más bien un té
un té matcha que rime con abrazarte
y que no desentona con besarte
y mucho menos con amarte.
y tenía mucho miedo que al acabarse
no nos dieramos cuenta
que el café era lo de menos.
Hoy vuelvo a invitarte a un café
porque es una excusa para verte de nuevo
y permitir que nuestras almas se junten
y se regocijen al calor de las miradas
y la música de nuestras palabras.
Recuerdo que ese primer café
fue el inicio de nuestra historia
que no ha parado de ser escrita,
la cual se caracteriza por comas y puntos seguidos
y en la cual no hay puntos finales.
¿Sabes? en vez de un café podría ser más bien un té
un té matcha que rime con abrazarte
y que no desentona con besarte
y mucho menos con amarte.
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