Adsense

sábado, 25 de abril de 2020

MI COMPLICIDAD


Sabes que es lo que mas me gusta de todo?
Esas pequeñas sonrisas que salen del fondo de tu alma
O ese beso dado mientras se encuentran nuestros ojos
Eres el mejor cómplice que podría tener
Eres ese milagro que la vida me dio sin merecerlo
Eres aquella que llena de adrenalina mi día a día
Y también que calma esas tormentas nocturnas
Sabes que hay una cosa que me tiene sorprendido
Y es que hay entre nosotros una pequeña complicidad
Que hace que te elija todos los días
Sin mirar atrás los problemas que hemos tenido, ´
Ni los problemas que podemos tener
Porque se que nuestro amor es más fuerte,
Porque se que nos respetamos y nos impulsamos a ser mejores
Me encanta esa complicidad que ambos nos tenemos
Y que hace que en los momentos fuertes nos abracemos
Te prometo que protegeré nuestra complicidad
Para que no la pueda romper ninguna dificultad

lunes, 6 de abril de 2020

A la jovencita de la familia


Bueno, si escuchas los chistes o el sirirí de la gente cuando habla de una abuela, escuchas comentarios del tipo… las abuelas son alcahuetas, las abuelas son personas que se preocupan porque hayas comido, las abuelas te hacen alguna costura, entre otras cosas. Yo puedo afirmar que llenas todas esas condiciones, pero además tienes muchas más.

Que podría decir de mi abuela, de la abuela de varios nietos, de la madre de un quinteto de hijos, la esposa de un abuelo que fue un gran hombre también. Abuelita Lía, abuelita linda que puedo decir… soy tu nieto mayor aún así soy consciente que no fui con el que más compartiste, ese honor se lo puedo dar a María José y a Juan Felipe, eso si ellos no me pueden quitar el honor de ser tu ahijado de bautizo. Si regreso hacía atrás puedo recordar un par de cosas. Como olvidar cuando todavía tenían una vaca y que ibas en la mañana a ordeñarla, como olvidar también que luego había que irla a buscar ya casi cayendo la noche. También vienen a mí, recuerdos de como molias el maíz para hacer las arepas… o ese chocolate que hacías por la mañana. Recuerdo como con Juan Felipe nos sentábamos en la mesa de la cocina a esperar el desayuno, Juan Felipe que no podía con el chocolate, pero le gustaba la aguapanela y yo con una buena taza de chocolate. A veces incluso nos sentábamos con el abuelo a desayunar. Mis recuerdos de cuando era niño de ti son de una mujer supremamente trabajadora, una mujer incansable, fuerte pero ante todo muy bondadosa. Algo que nunca me voy a olvidar era cuando estábamos con Luz o con Fernando, incluso con Clara y nos iban a llevar para comer un helado o una hamburguesa, a brinquitos o a cualquier lado y tú decías ahh van a bajar a “Medellín” (como si vivieras en otra ciudad) vea cójase esta platica para que se compre cositas… no se si siempre fue la misma denominación, no recuerdo bien pero en mi mente siempre estará que era de dos mil (seguramente no era de dos mil). Dios, siempre tan bondadosa, siempre sacándote la comida de la boca para dársela a las demás. Fuiste una de las personas más desprendidas que he conocido en mi vida. También me acuerdo que nos veías y nos decías llámese al estadero y diga que Lia quiere que le manden unas papas o un chuzo o un chorizo y lo hacías para darnos gusto a Juan Felipe y a mí. O como olvidar cuando a veces nos metíamos en el cuarto del abuelo y nos poníamos a rezar el rosario.

Ahora seguimos con el orden de los recuerdos, esos anteriores fueron cuando era niño… fuimos creciendo y ahora llegan los recuerdos de adolescente. Yo no se qué super poder tenías, pero sinceramente parecía que en vez de envejecer rejuvenecías. Obviamente no en todo, empezaron a fallarte algunas cosas y ya te tocó parar de hacer algunas otras. Seguramente eso no te gustaba y más porque siempre has exudar juventud.  Creo que fuimos un caso perdido, te tocó tristemente ver la primera embriaguez de Juan Felipe y mía… una historia que es un poco vergonzante pero que no puedo quitar de nuestra historia. Tú junto a yiya nos ayudaron, esa parte no me acuerdo porque el licor me dejó sin conciencia. Lo que si recuerdo fue el día siguiente donde se preocuparon de nuestro estado tanto de Juan Felipe como del mío. No me acuerdo bien solo que fue un día antes de los 80 de Ela. A pesar de lo alcahueta fue ese día un día en el que nos diste una lección. Tuviste compasión de nosotros, nos trataste con firmeza, pero con justicia.

El tiempo con su caminado incansable fue pasando y junto a ti yo también fui envejeciendo. Pasaron los años y empezaron a ocurrir muchas cosas en poco tiempo. Yiya se murió, pero antes de que eso ocurriera se reconciliaron por fin ustedes dos. Dejaron a un lado tanta hostilidad que de alguna u otra manera desgastaba la vida en el paraíso donde vivías. Luego murió el abuelo, luego de más de una década en la que lo vimos postrado en su mente. Que gran fortaleza tuviste, me quito el sombrero. Por último, vendieron la casa y con ello el único recuerdo que me quedaba de mi niñez fuiste tú. Me imagino que de alguna u otra manera no fue fácil para ti dejar esa casa, tantos años allá. Aun así, te acomodaste rápidamente a las nuevas circunstancias. Ahora ya estoy hablando de mi adultez. Hablo ya de estos últimos años en los que descubrí tu lado más divertido. Pude ver una abuela que le gustaba la cultura mexicana y española. Una abuela que veía sus novelas y quería tomarse su buena copa de aguardientico. Pocas personas he visto que saborean un buen guarito como tú jajajaja. En estos últimos años y aunque la vida familiar siempre giró en torno a ti, te volviste el alma de la fiesta. Recuerdo todas esas noches y tardes llenas de risas, de buenos momentos. No solo eran risas, eran también momentos de ternura. Claro que algunos vicios nunca se quitan y uno de tus vicios fue tratar de vigilar que todo estuviera bien, de que no se entraran los ladrones o quien sabe que… Recuerdo como si fuera anoche verte parada en el balcón mirando toda la unidad, supongo que chismoseando o simplemente revisando que todo estuviera bien. Obvio los años tampoco pasaron solos, algunas de tus cosas fueron tomadas como molestia, porque no te gustaba quedarte quieta, eras hiperactiva y algunos de nosotros queríamos estar tranquilos por un rato. Algunos dirán que estas fregando, yo creo que lo que nos daba miedo es que te pasará algo con tanto movimiento ya que te vimos en más de una ocasión sentarte en el aire.

Si pudiera quedarme con un solo recuerdo tuyo creo que me quedaría con el de una mujer que luchó todo su vida, que tuvo algunos sueños y que los cumplió. Me quedó con la idea de que fuiste una abuela que se salía de muchos moldes con la que se podía jugar, reír, tomar, rezar… quiero decirte para finalizar este escrito… gracias, gracias infinitas gracias, no tengo como devolverte el favor, entonces solo podre decir Dios te lo ha de pagar. Te amo, tu nieto mayor