Este pequeño escrito podría tomarse como una vil copia del famoso discurso de Martin Luther King pronunciado el 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU, o que tiene frases que hacen recordar la canción de John Lennon- Imagine. No lo puedo negar, fue inspirado por estas dos obras, pero la diferencia es que está enfocado en el contexto colombiano, es decir es un Yo tengo un sueño o imagina versión colombianada.
Empecemos, yo tengo un sueño, si yo tengo un gran sueño en el cual este es el momento de la historia que se partirá en dos, en la que el hombre realmente será libre. Es el perfecto momento en el cual el ser humano se deshaga de las cadenas que lo oprimen y lo libren del capitalismo salvaje que lo oprime y no lo deja desarrollarse completamente, que no le permite ser feliz, tener tranquilidad en su alma. Yo tengo un sueño en el que los colombianos podamos vivir en paz, en que la guerra que nos ha asolado desde el mismo instante en que los españoles tocaron tierras colombianas. Yo tengo un sueño idílico en el que el hermano dejará de matar a su hermano por un puñado de tierra, por una hierba maldita que ha ensangrentado riquezas diabólicas en el país del sagrado corazón. Yo tengo un sueño utópico en el cual podremos crear una constitución que deje de ser una copia de los modelos de otros países, una constitución acorde a nuestro contexto como nación y pueblo, una carta magna que vele y que haga respetar los derechos de sus ciudadanos y que obligue al complimiento de los deberes que tenemos como individuos. Yo tengo un gran sueño en el que los colombianos vean su bandera y se le erice la piel, no por un sentimiento nacionalista-fascista, ni por desacreditar las demás naciones, sino por el simple hecho de amar una tierra, que más que un puñado de hectáreas sea nuestra pacha mama que nos de los alimentos para la subsistencia, y que los colombianos defendamos estas tierras en términos de cuidar sus hábitats, todo ser vivo que viva en tierras colombianas por encima de cualquier interés económico. Yo tengo un sueño en el que cambiemos el modelo de desarrollo en el que nos hemos metido en el que primamos la optimización, la eficiencia y la eficacia por encima de la equidad y así transformar este modelo en uno en que prime la solidaridad, la ayuda entre hermanos y el amor. Yo tengo un sueñito colombiano en el que el voto de verdad cuente y que podamos ser conscientes de las personas que elegimos como gobernantes y que estos a su vez dejen de robar y expropiar a su pueblo, gobernantes que se dediquen a servir a la patria y no que la patria les sirva a sus gobernantes. Yo quisiera soñar que estos gobernantes trabajasen sin intereses particulares y que lleven por fin a Colombia por sendas de un florecimiento cultural, económico y político. Yo tengo un sueño en el que se dejen de escuchar en las noticias actos de barbaries contra las mujeres, los niños y poblaciones vulnerables, en vez de eso yo quisiera escuchar noticias en los cuales se descubrió un nuevo talento en la poesía, el arte, la música, el deporte, un nuevo avance científico, en fin algo que traiga prosperidad y felicidad a esta tierra que ha secado sus lagrimas en la bandera. Qué bonito sería que un día nos levantásemos y encontráramos un país que le importe el otro, que ceda el puesto a las personas que más lo necesitan en un bus, que dejen pasar primero al peatón, que respeten al ciclista, que la frase no de papaya y a papaya partida papaya comida sea la máxima de la filosofía industrial y negociante imperante. Yo sueño con un país donde la honestidad prime por cualquier cosa, sueño con que el colombiano sepa perdonar las injurias y transforme todo con el amor. Yo tengo un sueño en que Colombia pueda redistribuir por fin la tierra en la que dejen de excluir a lso más pobres, que los campesinos puedan acceder a la tierra y la puedan cultivar y así evitar que haya personas desnutridas en un país lleno de recursos naturales, con tierras adecuadas para la alimentar a la población. Yo desearía que el colombiano deje de mirar para afuera y se dejará deslumbrar por lo que no tiene, o por los procesos que otras naciones tienen y que valoren lo que nos ha tocado por nación pueblo y territorio, yo quisiera que amaramos cada metro cuadrado de nuestro territorio que valoráramos nuestro patrimonio, nuestra gran riqueza. Yo tengo un sueño en el que mis hijos y mis nietos vivirán en una sociedad mucho más justa, equitativa, con libertad, en amor y fraternidad. Por último yo tengo un sueño en el cual todos nosotros nos demos cuenta de que todos estos sueños colombianos son posibles de lograr en la medida en que cada uno transforme su corazón y empiece a aportar su granito de arena por el bienestar común.

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