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martes, 3 de diciembre de 2013

¿SOMOS IMPRESCINDIBLES?


Es una pregunta un poco fuerte, ¿No lo creen? Está se puede abordar de diversas maneras, lo primero que quiero reflexionar es ¿imprescindibles para qué? Y también quiero preguntarme ¿Quién nos puede reemplazar? Y ¿por  qué?

La primera es muy abierta y puede ser contestada dependiendo del contexto y la perspectiva ética del que lo responde; generalizando un poco o bueno siendo un poco más coherente si llegamos a una respuesta común, podríamos decir que nadie es imprescindible, nadie depende de nosotros y no dependemos de nadie, si no servimos para algo pues simplemente nos reemplazan, ¿quién? Esa es la segunda pregunta, pues muy sencillo, nos reemplaza alguien con mejores características que nosotros… a lo anterior solo puedo decir… que tristeza de pensamiento el que tiene la masa.

Ahora continuemos un poco con la reflexión. Quisiera notar que el mundo o más bien el sistema económico y social que impera en la actualidad nos hace vivir una gran paradoja, una dicotomía, en la que por un lado se nos vende la idea de que somos geniales, únicos, irrepetibles, que todo gira en torno a nosotros y a la búsqueda de la “falsa felicidad” en la satisfacción de placeres, entre otras cosas (al tiempo que nos venden ideas, productos y servicios masivos para tratarnos de homogenizarnos y así ser un blanco más fácil a la hora de difundir un nuevo cambio de paradigma), mientras que la cruda realidad del sistema nos muestra o nos trata como simples tuercas en el engranaje del mundo, si llegamos a fallar o no nos adaptamos a algo simplemente somos intercambiables por otros para que está maquina siga funcionando como si nada, sin que importe que tuerca fue cambiada o eliminada del mecanismo. Lo más triste es que a veces nos cambian no porque se estén haciendo mal las cosas, sino por ahorrar costos y bueno el motivo final no es el ahorro como tal, sino que el fin es básicamente aumentar la rentabilidad.

Aquí van apareciendo algunos conceptos; ahorro, rentabilidad, costos… nos van transportando o guiando a un tema en específico… ECONOMIA. No quiero decir que la economía sea mala, en ningún lugar lo afirmaría, es más la quiero con el alma y observo la necesidad que tiene la sociedad de poder gestionar los recursos escasos. El verdadero problema es el modelo económico y no tanto el modelo sino seguir creyendo que la “mano invisible” propuesta por Smith nos va a llevar al bienestar, seguir pensando que cada uno de nosotros hace parte de ese “equilibrio económico”, en vez de ser esa palanca o butaca que permite que los ricos tengan altos excedentes del consumidor, seguir ciegamente el postulado que el individualismo nos va a llevar al bienestar social. Que triste es ver como este modelo neoliberal que hace parte de la ciencia factible (es decir debe poder ser falseado a la luz de nueva evidencia) ha sido adoptado como si fuera un dogma o más bien como si fuera un credo religioso; las personas nacen dentro de este sistema, desconocen la mayor parte de sus relaciones, de sus postulados, de su lógica pero creen ciegamente en este sistema y aunque este los trate con injusticia e inequidad, tienen fe en algún momento por trabajo suerte saldrán de ese huevo o el ciclo vicioso en el que se encuentran.


Pido perdón por haberme explayado con una micro-reflexión económica pero creo que es importante, para poder explicar porque es normal para el sistema pensar que no somos imprescindibles. Tengo que decir que nuestro mayor error como sociedad es dejar que nuestras decisiones y nuestra moral sean moldeadas por intereses económicos. Debe ser desde la filosofía y ciencias humanistas que guíen la moral del hombre y que esta no se vea influenciada por sistemas económicos. Para poder explicar un poco el concepto de lo reemplazables que somos debo introducir que todo este pensamiento de masa está enmarcado en una ética utilitarista que en resumidas cuentas en buscar el beneficio para el máximo número de personas. Suena muy bonito ¿no? En teoría sí, pero si hacemos una pequeña reflexión sobre quienes son la mayoría veríamos porque falla esta concepción etíca. Para ilustrar este problema digamos que el beneficio para los interesados en la mayoría de los casos, es el que ganan los dueños del capital y este beneficio es el de aumentar su rendimiento por encima de cualquier cosa, así sea despedir una madre cabeza de hogar o una persona que está a punto de jubilarse, inclusive a un joven. Otro ejemplo se da en las organizaciones privadas que prestan servicios como la salud, la cual transforman su fin que debiera ser buscar la salud de las personas por buscar aumentar el rendimiento de los accionistas; para poder cumplir este objetivo se desarrollan ciertas estrategias como el reducir los costos que trae una baja en la calidad de los servicios, una desmejora en el trato humano que se ve reflejada en la que los pacientes dejan de ser personas para ser simplemente un número, un dato estadístico. Y este concepto de dato estadístico se puede extrapolar para los demás segmentos de la sociedad, estamos aceptando el modelo que de que somos intercambiables o eliminables por el sistema. ¿Desde cuando el beneficio de una empresa va por encima de la vida misma? Tenemos que despertar, debemos darle el valor que realmente tiene el ser humano: INVALUABLE. Cada vida es todo un universo, no podemos poner ningún objetivo por encima de la búsqueda del desarrollo conjunto de toda la sociedad, no podemos seguir viviendo en un sube y baja en la que más del 80% de la sociedad sostiene a unos pocos “privilegiados”, no podemos seguir aceptando las condiciones en la que en algún momento nos volvemos obsoletos por la sociedad y somos simplemente retirados del engranaje. Hey cada uno de nosotros debe ser imprescindibles, somos únicos e irrepetibles.

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