Alguna vez me pediste que un poema te escribiera
y debo confesarte que quise escribirte mil versos
que hablaran sobre tu delicada tez
o que admirarán tu azabache y largo cabello
no sin olvidarme de esos suaves labios carmesí
que alguna vez se posaron delicadamente sobre los míos.
Lo siento no haberlo hecho antes
y te pido perdón por solo escribirte unas lineas
pero aunque haya pasado tiempo de esa petición
quiero estos pocos versos dedicarte
para expresarte toda la emoción
que me produce pensar en que hoy al fin será el día
en el que volveré a ver esas dos estrellas que tienes por ojos
que me dejaban anonadado y sin aliento
de saber que sentiré nuevamente tu aroma
y poder darte un abrazo, ese abrazo que siempre extraño.