Era una noche como cualquier otra
de un domingo cualquiera
y quiero decirte que no te miento
cuando te digo que miré el firmamento
enfocando mi atención en una estrella
que me recordaba a la mujer más bella.
Era ese pálido brillo el que me evocaba
esa luz que tienes en tus ojos almendrados
y tus labios rojos que tengo como sagrados.
Esos labios con sabor a dulce cereza
que quisiera volver a saborear con certeza.
Niña que me recuerdan las estrellas
que por ti misma centellas
quisiera poder enamorarte
y así sin miedo por fin amarte.
de un domingo cualquiera
y quiero decirte que no te miento
cuando te digo que miré el firmamento
enfocando mi atención en una estrella
que me recordaba a la mujer más bella.
Era ese pálido brillo el que me evocaba
esa luz que tienes en tus ojos almendrados
y tus labios rojos que tengo como sagrados.
Esos labios con sabor a dulce cereza
que quisiera volver a saborear con certeza.
Niña que me recuerdan las estrellas
que por ti misma centellas
quisiera poder enamorarte
y así sin miedo por fin amarte.
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