Al ver tu invitación de vernos cuando el sol estuviera en el ombligo del firmamento,
debo confesarte que miles de ideas cruzaron mi mente y créeme que no miento
al decirte que tuve una mezcla de sentimientos, en el cual en especial me invadió mucho el miedo,
al recordar aquellas otras veces en el que nos citamos y me quedaste mal, yo con eso no puedo.
Ay pequeña si supieras que por ti yo me muero y que fuiste aquel sueño fantasioso,
en el que todo era un cuento de hadas lleno de color en el que esperaba mi final amoroso.
Quisiera por un momento poder alejarme de este contexto, decirle a la razón,
que tuviera una discusión y que con el peso de los argumentos pudiera convencer al necio corazón
y así evitar que pronto entre en una nueva etapa de sufrimiento.
Niña sácame de esta cárcel en la que me encuentro eres la única que puede liberarme de este tormento,
Libérame de ti y de todo este cuento que alguna vez creí. Lo único que debes hacer es matar este sentimiento.
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