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viernes, 11 de mayo de 2012
MIERCOLES DE FRÍA RABIA
Acaba de llover, se esta haciendo de noche, ando en mi campus universitario, esta frio el ambiente, tanto que se cuela entre los huesos. Es lunes… aguardo a que salga ella del trabajo. Al poco tiempo nos encontramos para irnos caminando al metro y así irnos hacia nuestras respectivas casas. Mientras andábamos teníamos una agradable charla que es interrumpida por un señor que esta tirado en el piso, jadeando, parece que se asfixia, al lado de él hay dos ollas de 25 litros cada una llenas de mazamorra, en su mano izquierda sujeta un inhalador. Nos detenemos y le preguntamos que le sucede y nos responde con gran dificultad que se le acabo la medicina, nos cuenta que una señora le ha quedado mal con la compra de la mazamorra. Le preguntamos por el nombre del medicamento y por el precio para comprárselo a lo que nos responde que por estos lados no lo conseguiríamos y que si el se lo rebusca en el centro de la ciudad lo podría conseguir a 9000 pesos (4 dólares aproximadamente). Le insistimos que coja un bus que nosotros se lo pagamos para que se valla al centro, pero nos para nuestros argumento para decirnos que primero se tiene que conseguir la plata para poder comprar el medicamento. Al escuchar estos argumentos el señor nos conmueve y éntrelos tres (ella una amiga y yo ) recogemos 7000, se los entregamos y nos da las gracias al mismo tiempo que nos pregunta si teníamos algo dulce para comer, buscamos en nuestros bolsos y encontramos unos chocolates y se los entregamos, nos vuelve a agradecer, retomamos nuestro camino deseándole lo mejor.
Toda esta historia quedaría así y no tendría por que contarla si no fuera por que a los 2 días de haber ocurrido esa pequeña anécdota se repitió casi las mismas condiciones, empecemos nuevamente. Es miércoles en la noche, esta tarde, caen algunas gotas de lluvia, hace frio, estoy cansado, lo único que cambia aparte del día es que no me voy a encontrar con esa personita que iluminaria y calentaría esa noche oscura y fría. Salgo de mi campus y en toda la portería hay una montonera de personas rodeando algo, la curiosidad puede mas que mi sentido de la razón y voy a mirar cuando oh sorpresa… no se si es un deja vu... el mismo señor, las mismas ollas, tirado en el piso jadeando, con un inhalador en su mano izquierda. Ahhh la ira empieza a invadirme, que es esto? Sigo derecho y me pongo a pensar... tengo tanta ira, siento que este señor me estafo dos días antes, que ese señor esta timando a la gente, está actuando para generar lastima y así generar “generosidad artificial”. Definitivamente el teatro, la generación de emociones en el hombre permite que este separe su racionalidad y actue de acuerdo a algunos impulsos, en este caso generar lastima es rentable. Ahhh no puedo quitarme de la cabeza esa imagén, pero trato de pensar un poco positivo y me creo un guion, en la cual el señor no pudo comprar el inhalador el lunes por que tenía que pagar la pieza, comprar comida para su familia, quien sabe... es probable. Aun asi mi mente empieza a funcionar y desde ese momento hasta cuando llego a mi casa empiezo a reflexionar... (continuará)
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