Ya han pasado varios años desde que use por última vez la tinta y el papel para expresarme y meditar. Debo ser sincero y no echarle la culpa a nadie ni a nada. Soy el único responsable de lo que hecho últimamente con mi vida. Dejé a un lado esos momentos de introspección y de reflexión y los fui llenando con entretenimiento vano. Ahora bien, tal vez pueda utilizar esto que me ha pasado para pensar sobre que nos sucede a la mayoría con respecto al entretenimiento. Como especie hemos desarrollado diferentes tecnologías, supongo que inicialmente estas fueron enfocadas en mejorar la supervivencia (comida, refugio, protección, guerra). Luego, estas tecnologías estuvieron enfocadas en incrementar el bienestar y la riqueza y por último dado que muchos de estos problemas están solucionados en el papel (no necesariamente en la realidad, ej. La pobreza y el hambre de una buena proporción de la población) nos hemos enfocado en desarrollar el entretenimiento. En este caso debo darle crédito a Maslow con su famosa pirámide de las necesidades humanas. La humanidad ya se dio por satisfecha de que ha solucionado sus necesidades básicas y ahora busca suplir otras mucho más elaboradas. Algo que tal vez Maslow no tuvo en cuenta es que el ser humano es de por si un ser insaciable y que en general cuando se suple una necesidad habrá una nueva que suplir. Tal vez las necesidades básicas estarán satisfechas, pero entonces habrá otras mucho más elaboradas, formando de esa manera una cadena sin fin. Volviendo al tema del entretenimiento, estas tecnologías se aprovechan de diferentes mecanismos biológicos y psicológicos que generan dependencia. Hagamos una pausa para hacer un ejercicio. Seguramente ustedes tendrán un dispositivo (en los tiempos de este escrito eran los “smartphones”) al que podrán mirar o preguntar cuántas horas lo usan al día o a la semana. Cuando tengan el dato, dividan este número por 16 (si el dato que obtuvieron era diario) o por 112 (si es semanal). Más de uno se sorprenderá, pero pensaría que en general obtendrán por lo menos un 0.2 (20%). Este número indica que mientras están ustedes despiertos pasan por lo menos un 20% en función a este dispositivo. Saben que es eso???? Estamos gastando nuestro preciado tiempo en un dispositivo. Estamos dejando que la vida pase entre nuestros ojos y para no darnos cuenta nos tiramos varios pases de videos o de canción o de una serie.
La vida en este plano es finita y personalmente
pienso que es lastimosamente muy corta. Si vivieran 80 años eso sería aproximadamente
29.200 días y si ya tienen 30 años eso se traduce a que solo les queda unos pocos
18.000 días. Será que como especie estamos condenados a estar adormilados? Creo
que Platón tenía razón…vivimos en una caverna y no nos damos cuenta de que solo
estamos viendo un reflejo de la realidad. Por qué esperar a que la muerte nos
toque a la puerta para que digamos frases como "yo por qué no compartí mas
tiempo con aquel o con aquella” o “me arrepiento de no haber hecho tal cosa o
tal otra”. Saben… lo más triste de todo es que esto que me estoy escribiendo
más a mi que a ustedes será probablemente olvidado. Los posibles cambios que
quiero hacer con mi vida serán desechados al paso de los días… Como me gustaría
ser un ludópata irresponsable para apostarlo todo a esa pequeña posibilidad de
que de verdad este grito ahogado en la oscuridad tenga un efecto fuerte y transforme
mi realidad, redireccionando el modo en el que estoy viviendo y me de las fuerzas
para salir de la caverna para por fin ver el sol y así poder vivir lo esencial.
No hay comentarios:
Publicar un comentario