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lunes, 17 de junio de 2024

Homenaje a Isabel (carta a una amiga que nunca conoci v2)

Este pequeño escrito fue motivado por las lágrimas de mi novia, quien me contó cómo una amiga suya fue asesinada por aquellos que no entienden las diferencias que tenemos por la naturaleza de ser totalmente distintos, por la particularidad de ser únicos, un don que se nos dio: la originalidad. Espero que esto los ponga a reflexionar y que no quede en el olvido esta heroína llamada Isabel.

¿Qué le pasa a nuestra sociedad actual?

¿Será que nadie se da cuenta de que estamos mal?

Vivimos en una burbuja de cristal, en una realidad paralela que nosotros mismos creamos para no aceptar lo que realmente ocurre a nuestro alrededor. ¿Por qué no vemos lo que sucede? Más bien, replanteemos la pregunta: ¿por qué no queremos ver lo que ocurre a nuestro alrededor y por qué cada uno, a su manera, es responsable?

¿Qué pasó con nosotros? Analizando las cosas, vemos que la sociedad actual está en total decadencia, cada vez pierde más la moral. Cada vez hay más personas con menos criterio y espíritu analítico, que aceptan sin cuestionar lo que la sociedad de consumo les brinda, que actúan con menos razón y más instinto de supervivencia en una sociedad construida para unos pocos que se ponen por encima de los demás.

Hace unos años, unos revolucionarios tuvieron una gran y hermosa visión de la sociedad: igualdad, fraternidad y libertad. Este ideal fue acogido por casi todas las naciones del mundo, pero en la práctica, no se aplica. Todo esto sucede por la naturaleza avariciosa e insaciable del hombre. Esta naturaleza en sí no es mala; el problema es cómo el ser humano intenta saciarla. Si lo hiciera con cosas trascendentales y profundas, sería realmente positivo. Pero, tal como está configurada nuestra sociedad, y como dijo Darwin, "los más fuertes sobreviven". Esto es lo que hace cada uno de nosotros, y con la influencia maquiavélica en la moral (el fin justifica los medios), el ser humano se ha convertido en insensible e indiferente.

¿Cómo es posible que nos hayamos acostumbrado a la maldad? Alguien preguntará, ¿cuál maldad? Y podrá haber respuestas como: "eso pasa en el Oriente Medio" o "en la selva" o "en las universidades gringas, donde locos esquizofrénicos matan a pobres estudiantes indefensos". Pero no, no y no. Error. No hay mayor ciego que el que no quiere ver. Veamos un simple ejemplo: los noticieros, en su mayoría, no hacen más que mostrar noticias negativas y sensacionalistas por cuestiones de publicidad, pero pocos muestran la realidad en la que viven millones de personas que mueren de hambre, la pobreza, la falta de igualdad. Todo esto es maldad por la falta de equidad en la repartición de los recursos. No es justo que alguien muera de hambre, mientras otros, por la obsesión de verse hermosos, se vuelven anoréxicos y bulímicos.

El hombre es un animal de costumbre, y nos hemos acostumbrado a lo que ocurre actualmente. La gran indiferencia con la que vivimos, creyendo que nuestros actos no tienen una consecuencia directa en nuestro entorno, es un grave error. Un ejemplo son todas las catástrofes naturales que han ocurrido en los últimos años (huracanes, sequías, inundaciones, entre otros), producto del problema de la contaminación. Somos tan estúpidos, tan irracionales, que nuestros actos se nos devuelven.

No podemos dejar que esto siga ocurriendo. Ahora, lo nuevo son las tribus urbanas, núcleos de pequeñas sociedades que suenan mucho en estos días, especialmente los emos. No me enfocaré en ellos, ya que hay suficientes comentarios y críticas hacia ellos, pero lo que quiero tocar es el odio irracional hacia ellos y cómo algunos son tan salvajes e intolerantes que son capaces hasta de MATAR. ¿Qué es esto, por Dios? ¿Por qué sucede esto? ¿No somos una sociedad moderna, llena de tolerancia, respeto y abierta a las nuevas ideas? Esto no puede seguir así.

Con esto, quiero rendir homenaje a Isabel, una joven asesinada por la falta de tolerancia y por la indiferencia que hacen de este mundo un infierno. Pero no todo es malo. El ser humano también tiene sentimientos hermosos como el amor, el perdón, la paz, la amistad y el respeto. El problema es la influencia de unos pocos que nos han hecho perder el rumbo.

No dejemos impune la muerte de Isabel. Que sea un momento ideal para reaccionar y despertar de este adormecimiento en el que nos encontramos. Actuemos ya, que no nos dé miedo el cambio. Está en juego nuestra vida y nuestra verdadera felicidad. Pongámonos tres compromisos:


Ser personas.

Amar al prójimo.

Hacer algo positivo por el planeta.

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