
Antes que nada hay que dar una breve explicación acerca de que es Buga.
Buga es un municipio en el departamento del Valle del Cauca. Es un sitio turístico por que allí se encuentra un santuario dedicado al señor de los milagros, muy querido por los feligreses católicos por los muchos milagros que ha hecho.
Bueno ya con esto entenderán porque mi papa de la nada se le ocurrió por ir a Buga de la nada a pagar una promesa. Nos fuimos por tierra es decir en carro. Desde nuestra ciudad de origen hasta nuestra meta hay una distancia de más o menos 400 km. y el viaje es de unas 8 horas aproximadas. En ese tiempo es imposible no pensar y allí en el caro mirando por la ventana casi a la fuerza, medio obligado por mi mente me sumergía en varias reflexiones. Y entre ellas una tuvo mucha fuerza que en muchas ocasiones la había pensado pero que simplemente había evitado reflexionar acerca de ello por que cuando me coge un ataque me sumerjo por mucho tiempo vacilando en ello hasta que le saco todo el jugo. Bueno sin darle tanto rodeo lo que pienso es una comparación entre la vida y un viaje.
Dice así con entonado acento, al principio la vida y el viaje parecen largos y que falta mucho, pero en realidad cuando uno menos piensa ya se acaba, y como pasa en los viajes la vida se puede acabar antes de tiempo, como choques, fallas mecánicas, llegar simplemente al lugar de destino, quedarse en algún sitio distinto en el caso de los viajes, así mismo la vida se acaba, enfermedades, accidentes, en fin. Otra de las cosas que quise analizar es como se asume el viaje (la vida) estando atento, vivirlo, disfrutarlo, admirando el paisaje o como hacen muchos que es dormirse, desconectándose de lo presente, tratando de agilizar el momento actual evitando “momentos incómodos”. Los llamo “incómodos” porque es como todo, las vivencias dependen de la actitud que cada uno le ponga a la vida, podemos ver un viaje como algo rutinario, o algo asombroso, también depende si lo aceptamos o no, podemos vivirlo en un estado de somnolencia esperando a que todo pase más rápido, escondiéndonos en la irrealidad de una bolita de ensueño, viviendo en fantasías y sueños ilusos para no afrontarnos a una realidad que puede ser dura pero que nos llena mas como personas que una simple fantasía.
Quiero aclara que los sueños no son malos, es mas personalmente me parecen geniales y creo que es la motivación que necesita el hombre para vivir, un hombre sin sueños es un hombre sin ganas de vivir, lo malo es cambiar de realidades, negar la propia por vivir una ficticia. Retomando el tema del viaje, si uno se sienta con la actitud de ver el paisaje, se conmueve con este, lo admira quiere fundirse con el. Al llegar a esto mi mente vuelve a colapsar en puras imágenes e ideas de la cual tuve otro espasmo reflexivo. Durante la vida ocurren muchas cosas, pasan por nosotros situaciones, personas, objetos, entre otras. El secreto de la vida es poder sacarle el jugo a todas, es poder llegar a lo esencial a nunca dejar que sea algo nuevo, es decir de maravillarse de lo que nos ocurre alrededor, a vivir lo sencillo para poder admirar lo grande. Disfruta cada cosa como si después que la vives no tendrás la oportunidad de volverlo a repetir, como si fuera un viaje solo vas a ver una montaña por que la pasaras y habrá otra distinta, no volverás a pasar por ese mismo lado. Si vas de Medellín a Buga solo vas a pasar una vez por Pereira entonces disfrútala por que no se repetirá. Sean el pasajero pegado a la ventana observando las cascadas, las montañas, los cultivos, el cielo, las nubes, las estrellas, el sol, la luna, los desfiladeros, la carretera, las ciudades, pero más que todo también sean el conductor, para que lleven su propia vida, que nadie te lleve, que tú seas el dueño de tu destino, se libre, pero recuerden que la libertad trae responsabilidad, porque si decides adelantarte en curva puedes chocarte, cada decisión trae una consecuencia, tengan mucha precaución.
Ya terminando el viaje a Buga anocheció, una noche espectacular, estrellada, con una luna llena hermosa, yo me sentía en un sueño y allí es donde uno se da cuenta de la grandeza de Dios, que en las cosas más simples y sencillas pero profundas esta la vida, donde se encuentra la felicidad y no en las miles de cosas donde todos ponemos nuestra vida, piensen bien, piensen por ustedes mismos. ¿Quieren ser pasajeros dormidos? O ¿Quieren ser el chofer de su propia vida?
Termino mí relato diciendo: Es hora de que sean libres.