
Todo esta en silencio, es de noche, ardo en fiebre que me mantiene despierto. Abro los ojos miro a mi alrededor y trato de asimilar que estoy en una clínica. A mi cuarto solo llega la luz del pasillo. No hay nadie a mi lado me encuentro totalmente solo. El tiempo se ha convertido en un monstruo perezoso que le cuesta andar, devora cada minuto como si fueran horas. Todo se alarga y la noche es cómplice del letargo donde me encuentro. Todo se alarga los actos se ralentizan y lo peor es que mi mayor aliado donde me refugiaría normalmente me ha abandonado, si es verdad soy incapaz de dormir. La única forma de sobrevivir a este estado eterno de aburrición es pensando. Así fue, durante 7 días mi único amigo fue mi mente, el fue polifacético, se convirtió en lo que quise. Don Raúl, Doña Gloria, un perro, un policía, cualquier cosa que mi mente quiso crear y es que el ser humano es tan increíble que en lo momentos de confrontación, situaciones limites es donde sus capacidades realmente se ponen a prueba y allí es donde realmente las utiliza al máximo. Eso me sucedió, a causa de mi soledad y aburrición me transporte a una serie de diálogos sobre la vida con mis “amigos” ficticios. Para una buena organización dividiré el resumen de los diálogos en 5 escritos uno por día. Espero que les guste.
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